Una nueva generación de consolas

Comienza una nueva generación de consolas, es muy distinta a la anterior, pues le falta algo del carácter explosivo que aquélla tuvo. Aun así empezó muy bien para Microsoft y para Sony en lo que a ventas se refiere.

Desde la noche en la que se lanzó el Xbox One le he dedicado todo mi tiempo a un juego y a un juego nada más: Dead Rising 3. es bastante obvio, soy fan de la saga, tanto que he jugado todos, hasta ese port tan horrible de Wii. Compré todas las ediciones de Dead Rising 2 y me fui por Xbox One principalmente por este juego, así que este review va cargado del lado positivo. También debo decir que soy de las personas que más conocen la franquicia.

Dead Rising 3 se desarrolla en la ciudad de Los Perdidos, después de que llegara otra plaga de zombies. Te toca el rol de Nick Ramos, un mecánico que se encuentra con un grupo de amigos e intenta salvarlos a todos, pues la ciudad está cerrada y el ejército está matando a todo el que intenta salir. La mecánica del juego es casi la misma de las versiones anteriores, pero con elementos que hacen que el juego sea mucho más fluido y rápido, que era la queja de muchos usuarios nuevos a la franquicia, la necesidad de crecer al personaje varios niveles antes de que el juego brillara desanimaba a muchos.

Mientras otros juegos hacen lo posible por demostrar que son de nueva generación Dead Rising 3 hace lo posible por dar más y  más y más, empezando por los cientos de zombies que se llegan a ver en la pantalla a la vez. De hecho sólo necesitas cruzar uno de los puentes que hay en la ciudad para salir del otro lado con cerca de 1,000 más en tu conteo de matanza. Eso se traduce en otras cosas, lo que al menos yo esperaba de la nueva generación.

 

Sí, Dead Rising 3 se ve muy bien, pero eso no es todo. Por las noches, cuando la cantidad de zombies aumenta y los no muertos se vuelven más agresivos te llegas a preocupar, tienes esa sensación de que no estás seguro de que podrás cruzar el océano de cuerpos que buscan sesos que se encuentra entre tu objetivo y tú. El gameplay llega más lejos.

Nunca he sido fan de Kinect, y el juego está plagado de cosas que puedes hacer con el sistema, desde señalar el punto al que quieres que vayan los sobrevivientes hasta dar órdenes al sistema (al DVR que grabe tu juego, por ejemplo), u ordenarle a Nick que suelte el arma que trae en las manos. Yo desactivé todo lo que tiene que ver con comandos de voz (y agradezco mucho que me den la opción de hacerlo). No lo hice por rebelde ni por odio, simple y sencillamente es porque juego en las noches, cuando mi esposa y mis hijos ya están dormidos y no quiero despertarlos con un apocalipsis zombie y es difícil que el sistema te oiga si no hablas a un volumen alto. Aparte, no es nada confiable, es raro que te entienda a la primera.

El juego es un mundo abierto, pero con mejoras al compararlo con otros que conocemos, hay misiones secundarias, si las ignoras por mucho tiempo, expirarán y ya no podrás hacerlas. Si te enfocas en las misiones secundarias, fallarás la principal, esto sirve para no perder el interés y mantener viva esa flama de que todo está por irse al infierno si no te apuras.

Ahora salvar el juego se hace sin necesidad de perder el tiempo, pasas junto a un baño, aprietas el botón b y el juego se salva mientras sigues corriendo. Hacer armas combo toma unos cuantos segundos y se pueden hacer donde quiera que estés, siempre y cuando tengas los ingredientes. Ahora hay cuartos seguros por toda la ciudad y en ellos hay clósets en los que hay una cantidad infinita, pero limitada por cantidad de cosas que puedes sacar a la vez, de armas, armas combo, vehículos ropa y más.

Antes Dead Rising era un gran juego con algunos baches, hoy es una experiencia redonda y ágil. Es más largo que las ediciones anteriores, mientras que sigue la misma dinámica: resolver el caso, pasar a overtime, jugar de nuevo con todo lo que mejoraste y ganaste anteriormente.

Todo esto sirve para apoyar una cosa, el corazón de Dead Rising: todo es un arma. Si está en el piso, sirve para matar zombies. ¿El tapón de un auto? Claro, puede decapitar zombies. ¿Una sombrilla gigante?, mézclala con una máscara de dragón para convertirte en un dragón alado que escupe fuego. Pero… ¿qué hacen todas estas herramientas de destrucción tiradas en medio de la nada? ¿A quién le importa?, es divertido usarlas para matar zombies.

 

 

Dead Rising es para volverte loco con tu imaginación y permitirte hacer lo que quieras. ¿Qué pasa si corres empujando el carrito de compras o la silla de ruedas? ¿Y si combinas una moto con una aplanadora? La posibilidad de crear tus propias armas para darle fin a las hordas zombies empujan al juego constantemente, es imposible aburrirse, siempre existe la posibilidad de crear el bláster de Megaman, o usar una máscara de Blanka para hincarte y soltar descargas eléctricas a tu alrededor.

No importa que las armas sean ridículas, o que los psychos (los bosses del juego) sean cada uno más exagerado que el anterior, lo importante de Dead Rising es que te puede dar noches interminables de diversión y podrás jugarlo constantemente.

No, Dead Rising 3 no es tan grande como Grand Theft Auto V, pero tiene lo mejor de la creación de Rockstar, la actitud de Saints Row, el horror de Left 4 Dead y la oportunidad de decir cosas como “en cuanto se me terminó la espada láser usé mi lanzador de vibradores para salir vivo de ahí”.

jadw Author