Godzilla: El regreso del kaiju original

Desde que anunciaron Godzilla le tuve mucho miedo. Después de lo que Roland “portador de caos y ruina cinemática” Emmerich le hizo me esperaba algo todavía peor, el que anunciaran la presencia de Bryan Cranston me sonaba a que no tenían película y que lo utilizaban a él para darle promoción.

Y sí… lo usan para darle promoción porque su papel es pequeño en el filme, pero esta edición de Godzilla está muy lejos del desastre que fue la de Emmerich, y no me refiero al caos que provocó el temible kaiju en su terrible, terrible película.

Entonces, ¿de qué se trata? Un científico descubre un patrón raro cerca de Japón que está provocando terremotos y que más tarde destruye una planta nuclear, la evidencia apunta a que el gobierno está ocultando algo. Todos lo tachan de paranoico y sufrido porque su esposa murió en el accidente de la planta nuclear, incluso su hijo se ha alejado de él, pero cuando un temible monstruo surge de los restos de la planta nuclear ahora todos lo quieren pelar y necesitan su ayuda.

Godzilla es una película de un monstruo gigante que llega a San Francisco a pelear y destruir una buena parte de la ciudad en el proceso. Cuando se hacía una película así en los 50 tenías casi una hora de un tipo en un traje de látex destruyendo una ciudad de cartón. Hoy la tecnología es otra.

 

El kaiju en cuestión fue creado con captura de movimiento (con consulta ni más ni menos que de Andy Serkis) y eso no es lo único modernizado. Por supuesto la película incluye cosas como sentimientos, por tus padres, por tus hijos, por tu pareja… en fin.

Algo que es importante tomar en cuenta es que si vas al cine a ver una película de un monstruo gigante destructor de ciudades es de esperarse que el guión y la trama no están a la altura del mejor cine impresionista alemán de  principios de los 1900, vas a ver eso: un monstruo gigante repartiendo madrazos que provocarán la caída de muchos edificios. No hay más. Asegúrate de acompañar con una buena dosis de palomitas y refresco jumbo.

Por supuesto es una película divertida, de entrada es una película de verano. Y siendo realistas el principio es lento, de hecho por algo el cine de este tipo era tan corto en sus inicios. El director se encargó de llenar de paja las primeras dos terceras partes de la película, pero una vez que Godzilla llega a su destino, todo mejora.

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Una vez que esto sucede. Las actuaciones  los diálogos profundos se sientan en el asiento trasero y los puños gigantes reptilianos, junto con la suspensión de la realidad toman por asalto el asiento delantero y manejan a toda velocidad.

Si eres de los que se meten a ver Misión Imposible y se quejan de lo ridícula y… bueno… imposible que es, mejor ni te acerques a Godzilla, pero si te gusta atascarte de palomitas y levantar tu puño en el aire mientras un reptil de cientos de metros de alto destruye una ciudad, sólo para recordar después de media hora de pelea que tiene una super arma (la jugada Pacific Rim), esta película es para ti.

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